Nuestro AOVE

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Cuestión de raíces

En el corazón de Jaén, entre colinas que el sol dora cada amanecer, crecen los olivos que dan vida a Fuentevela. Son árboles antiguos, de raíces profundas, que guardan en silencio la memoria de generaciones dedicadas al mismo arte: el cultivo paciente y respetuoso del olivo.


Muy cerca de ellos nace La Fuente de la Vela, un manantial cristalino que corre libre entre la finca. Allí donde de niños nos bañábamos, entre risas y agua fresca, comenzó sin saberlo la historia que hoy nos une a nuestra tierra.


Fuentevela nace de esa unión. Del diálogo entre la tierra y el clima, entre la tradición y la innovación, entre quienes cuidan el fruto y quienes transforman su esencia en oro líquido. Cada gota es el resultado de un encuentro: el del hombre con la naturaleza, el del pasado con el futuro, el de aquellos recuerdos infantiles con el presente que los honra.


La cosecha comienza temprano, cuando las aceitunas aún guardan su intensidad verde. La recolección se realiza con mimo, sin prisas, para conservar la pureza que caracteriza a los mejores aceites tempranos. En la almazara, el fruto se muele el mismo día, en frío, para preservar su aroma fresco, su sabor vivo, su autenticidad.


Fuentevela representa ese equilibrio perfecto: la armonía entre el origen y el destino, entre lo artesanal y lo contemporáneo. Es el aceite que recoge la historia del olivar y del manantial que nos vio crecer, y la transforma en una experiencia sensorial moderna, limpia, esencial.

Cosecha temprana 25/26

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Trazabilidad certificada

Las aceitunas utilizadas en este aceite han sido cultivadas y recolectadas en nuestra finca, situada en Ibros, Jaén.

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Mapa de Ibros